martes, 31 de enero de 2012

EL INKA



Podríamos figurar al “Hijo del Sol”, como el “Hegemón” del ego seminal Andino, pues es el primer hijo de korichallwa y el primer parto de Pachamama. Este es un principio informal que rige a los seres de las cuatro regiones del territorio, dominando a todos de una vez y para siempre mediante la entrega dadivosa de una forma personal particularizada; su dominio es el dominio de la vocación, cada uno de los seres en su reinado hace lo que le corresponde, porque él es la razón y por consiguiente unifica a todos a través de la vida. Si se considera al korichallwa como la personalidad cultural que brilla en el centro de las cosas, el Inka es la forma particular de las etnias y los individuos que las conforman, es la ligazón, el lenguaje común en la singularidad de los pueblos, o incluso, más generalmente todavía, de todos los seres contenidos en sus territorios, sean estos corpóreos o no-corpóreos, individuales o no-individuales, y, por encima de éstos, al Apu mismo. Por ello, conviene aclarar que no seria posible la Identidad Cultural de los pueblos Andinos sin la posibilidad del Inka. Ya que es por él, en su virtud unificadora, como Pachacamac se hace Fuerza en nosotros, es decir, que el Inka es ese punto de encuentro que realiza la vida normal de los seres.
Por otra parte, es importante decir que el Inka al ser señor del mundo, se le reconoce también como el “Amaru” en sus dos formas concebidas: el destructor, conservador (Valera y otros: 2009). Es en virtud de este doble atributo, como se concibe su papel de intermediario entre la personalidad cultural y la individualidad grupal, la vida y la muerte; como también entre los mundos Hanan Pacha y Ukhupacha, por lo que, se puede le considerar siendo Dios y Ancestro a la vez.
En resumen diremos que el Inka es la razón del nacimiento del ego seminal andino, en que se sustenta la pasión y la querencia propia de una Raza.

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