jueves, 15 de marzo de 2012

AHAYU Y LA CONDICIÓN HIERONOMICA DEL SUEÑO.




Con la obra de Churata hemos visto evidenciarse el vigor y el fundamento de una forma tradicional que por algunas centurias se la tomo como en proceso de descomposición necrótica; en el “Pez de Oro” esta el numen de una tradición matriarcal que es la base de lo Andino hoy, de ello se nota la vigencia que se contiene en ciertas palabras y símbolos actualmente, tal es el caso de la palabra “Ahayu o Ayllu”, que en su traducción al castellano (Bertonio y Holguín) hace mención a los conceptos de familia, pueblo, nación en que se incluye territorio y lazos sociales; en resumen esta palabra es comprendida como una categoría general que explica la naturaleza social de un territorio. Pero la exploración de esta palabra, según el ilustre escritor, va más allá; o mejor dicho, más acá, y comprende la forma misma de  los seres sutiles, hombres y animales que habitan un territorio, como hijos de una misma madre: el agua.

Para el presente artículo, “Ahayu” será entendido bajo la condición del paisaje de los sueños, es decir, como una noción mágica e imaginativa que se proyecta sobre el exterior a manera de un concepto dramático. Ya que es justamente este ámbito: el drama y lo telúrico del Ukhupacha, el estado correspondiente al panteón preincaico de los Mallkis, Huancas, Aukis  y Apus, entre otros.

Los sueños en los Andes están asociados a la proyección del principio acuático divino sobre el principio calórico imaginativo, cuya sede está en el estado de sueño, es aquí justamente donde se amarra el porvenir y donde se recrea al mundo dominado por la manifestación sutil de los entes tutelares. En este estado, se hace posible la concepción benéfica del rito y es donde subsiste potencialmente su eficacia.

El Ahayu es una fuente común, un soporte y un fin de los seres nacidos en un territorio, y por esto reside en la forma sutil de los seres, siendo la semilla de las almas en que está extendido de una manera indivisa, a la manera de un tejido calórico difuso o “Animu”; por esto el fuego, la grasa y la sangre son considerados como su representación. No olvidemos que es justamente el fogón (Phuytu) de una vivienda, la que permite el establecimiento y la unión de la familia, en él se muestran el augurio y la protección de los ancestros, y también está en relación al espacio donde duermen (Phuñu) todos los miembros; esto ultimo nos muestra muy de cerca la concepción Andina de la vida como un «conjunto sintético» de la naturaleza, en relación al sueño y al calor, ambos definidos por la partícula Phu, la cual creemos procedente de un raíz común .

Al igual que el soplo aviva el fuego del phuytu, El Ahayu para manifestarse como vida necesita del soplo divino de la “gran madre laguna”. Pero en el paisaje del sueño, él tiene su propia forma de la cual se produce el mundo en un solo acto de sacrificio, para dar estabilidad suficiente en las necesidades de la vida cotidiana.

En razón de su naturaleza del Ahayu, dentro del paisaje de los sueños, esta contingencia podría designarse fácilmente como un mundo ideal, pero para definirle es necesario antes distinguir la ontología platónica de la Ontogenia Churatana a fin de reconocer el modo de cosmovisión Andino, distinta a la Griega.  En el dominio platónico el fundamento del Ser es diferente a su escencia la cual es trascendente a la manifestación, siendo la vida medida mediante el “Theion” o principio divino. En el dominio Churatano el fundamento del Ser está en su esencia por lo cual la manifestación es a su vez el principio; desde aquí diremos que el Ahayu es el alma viva del universo que esta en la muerte; es la idea revestida de forma celular, es la semilla de fuego, el huevo de pato de la tradición oral (Morote Best, 1988), a partir del cual se desarrolla toda forma sobre las aguas.

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Es Wiraqocha un Dios General?





Abstract

La narración de Wiraqocha se halla difundida con diversas denominaciones, en varias partes del territorio andino, principalmente en la región Sur, en el presente articulo ensayaremos una aproximación de la naturaleza de este mito, lo que a su vez insinuará la existencia de una tradición unitaria que explica una especial filiación.


En su derivación etimológica,  el nombre Wiraqocha, puede relacionarse a la idea de extensión y a la vez de principio emergente del cosmos, es una noción paradigmática, que a diferencia de la doctrina trascendente del cristianismo, ve en el efecto la causa principal del mundo.

En su modo más amplio, este símbolo contiene la idea Ser y No-Ser, en lo que Gamaliel Churata llama lo “Ultraorbicista”, considerando un desarrollo completo del mundo en dirección continua que liga los estados de indiferenciacion suprema del NO con la no manifestación y la manifestación, y bajo un aspecto especial, cifra la Ontgenia andina que une a los vivos con los antepasados en una cadena tradicional. No olvidemos que la teurgia incaica, consideraba dentro de sus artes, el tejido en base a utensilios textiles de los ancestros. De aquí también es clara relación que podemos hacer con la afirmación de Imbelloni sobre un probable totemismo andino, donde los dioses son a la vez progenitores de una determinada nación, denominándoseles “papitos” y “mamitas”.  La civilización andina, define la hierofania en términos del antepasado, es decir ven la divinidad expresada de modo concreto en el estado liminal de quien pasa a ser origen  del estado vital, en que el muerto se hace semilla de los vivos. La andina es una civilización de lo más exterior de todos los posibles concebidos, y comparte parentela con muchas regiones de África y del Pacifico Sur.

El rito aquí sin ser naturalista se refiere al concreto mundo corporal, donde un lugar particular puede tomarse como símbolo de padre o madre de todo el conjunto de la manifestación universal, de la cual es uno pariente, a diferencia de los pueblos Nórdicos,  en los Andes el territorio es la base y el punto de partida obligado de toda identidad o realización personal, en un simbolismo que efectúa las transposiciones convenientes entre el Estar es Ser.

La idea del cultivo de la sangre que se practica en los Andes hasta hoy, donde cada quien debe “cruzar las piernas” con su complemento, es decir del mismo territorio, pero de espacios diversificados. Puede servirnos también para entender lo que deriva de la idea de Wiraqocha como un principio territorial; constituyendo un cuerpo y a la vez su fuerza identitaria de los pueblos de la región Sur, es decir del Qollasuyo, por esto creemos que la difusión del mito de Wiraqocha, tiene que ver con la expansión de un determinado pueblo en algún momento del devenir proto-histórico, posiblemente relacionado con ciertos pueblos de pescadores que se reparten heterogéneamente desde la región de Pachacamac hasta el basto altiplano.

Finalmente, bajo otro punto de vista, que corrobora por lo demás el precedente, Wiraqocha esta asociado al «genio de las especies», como conteniendo a toda multiplicidad en su emergencia plena; al ser concebido común a todos los pueblos, se deduce que cualesquiera que haya sido la nación dueña de este patrimonio, al momento de expandirse, sin duda debieron tener una política de adopción antes que de sometimiento, que según Churata pudo ser conservada en el pueblo Inka, quienes no aniquilaban, sino mas bien se dejaban absorber hasta hacer de las etnias vencidas sus representantes categóricos.

Por lo que acaba de decirse, se puede comprender que es innecesario pretender hacer del Tahuantinsuyo algo más que un territorio unificado al estilo de los estados modernos, menos aún pretender hacer de Wiraqocha un dios imperial y general. Pues los pueblos en los Andes son susceptibles de desarrollarse muy particularmente, sin perder por ello la noción de unidad que les forma como una tradición propia.



miércoles, 8 de febrero de 2012

AFORISMOS FORMALES


0.- Quilla no es, porque está aqui.

1.- Toda diferencia particular de Inti, es la expresión del Khorichallwa.

2.- El cosmos verdaderamente es de Pachacamac.

3.- nosotros somos Pachacamac, en la semilla del Chullpatullu.

4.- sin «panteísmo», ni «inmanentismo»; así todo es seminal.

5.- Wiraqocha es el todo absoluto. Pachacamac no es Wiraqocha. Inti es en principio solamente todas las cosas de Wiraqocha en Pachacamac.

6.- Inti es Amaru es Pachacamac es Wiracocha es Khoripuma es Khorichallwa es Chullpatullu así se modifica diversamente; he aquí el principio de identidad tradicional; como la araña forma su tela, así yo soy mi ancestro.

martes, 31 de enero de 2012

ANIMU

 

El korichallwa al manifestarse como vida en el Chullpatullu, se considera expreso, como una partícula, una célula atómica hecha del conjunto de todas las cosas en una plenitud de eternidad indiferenciada. En el centro de este habita el gato de fuego formado por la Luz directamente reflejada del Khoripuma, padre de Korichallwa. Las patas del felino ígneo se postran sobre los gérmenes de la vida en su estado sutil; alli, solamente en su descanso sublime damos con el Inka y su Qoya, cuyos hijos son los cuatro los caminos, respectivamente Antisuyo, Contisuyo, Qollasuyo y Chinchaysuyo. De donde emerge el Animu en son de dulce música para alumbrar a los cuerpos de las cosas.

En una noción antropológica Andina, se percibe al hombre compuesto, además de los sentidos propiamente corporales, con una consciencia de Ego Seminal o Chullpatullu y cinco “Animu”. El Animu es una naturaleza de carácter incorporal, que expresa y liga al hombre con su medio ambiente, debe aclararse aquí que la relación de que hablamos es distinta a la “interacción” propuesta por el discurso moderno, ya que, en los Andes, el hombre se liga desde el Alma misma de las cosas, principios correspondiente a un claro animismo, por el cual las cosas se contienen dentro de lo humano.

La palabra Animu en su acepción más habitual, significa propiamente «soplo vital». No hay una denominación explicita a los cinco “Animu”, pero se les puede reconocer fácilmente cuando un hombre sufre “Susto” por la carencia de las mismas, así tenemos el mal viento asociado al aire, susto de tierra, susto de fuego por haber visto un alma en pena, susto de puquial asociado al agua, susto de bosque o pampa salvaje. Pero el susto mas grave es aquel ocasionado por el ancestro, cuando el individuo a cometido una falta contra el Chullpatullu, generalmente esta  asociado con el olvido de los antepasados.

El Animu conforma el cuerpo de un hombre de modo correspondiente a algunos órganos principalmente el corazón, el hígado y los riñones, pero ellos en conjunto son identificados como una semilla ubicada en la parte alta del cráneo, percibiéndose como un estado germinal, en cierto modo, «no desarrollado», de donde el cuerpo toma fuerza, para permanecer en el exterior. El Animu es también ubicado en la estructura de la casa de la familia donde las cosas del exterior son reabsorbidas. Así es solo por las cosas exteriores como los Animu serán manifestados efectivamente, mientras son nuevamente germinadas en las casas y corrales.

EL INKA



Podríamos figurar al “Hijo del Sol”, como el “Hegemón” del ego seminal Andino, pues es el primer hijo de korichallwa y el primer parto de Pachamama. Este es un principio informal que rige a los seres de las cuatro regiones del territorio, dominando a todos de una vez y para siempre mediante la entrega dadivosa de una forma personal particularizada; su dominio es el dominio de la vocación, cada uno de los seres en su reinado hace lo que le corresponde, porque él es la razón y por consiguiente unifica a todos a través de la vida. Si se considera al korichallwa como la personalidad cultural que brilla en el centro de las cosas, el Inka es la forma particular de las etnias y los individuos que las conforman, es la ligazón, el lenguaje común en la singularidad de los pueblos, o incluso, más generalmente todavía, de todos los seres contenidos en sus territorios, sean estos corpóreos o no-corpóreos, individuales o no-individuales, y, por encima de éstos, al Apu mismo. Por ello, conviene aclarar que no seria posible la Identidad Cultural de los pueblos Andinos sin la posibilidad del Inka. Ya que es por él, en su virtud unificadora, como Pachacamac se hace Fuerza en nosotros, es decir, que el Inka es ese punto de encuentro que realiza la vida normal de los seres.
Por otra parte, es importante decir que el Inka al ser señor del mundo, se le reconoce también como el “Amaru” en sus dos formas concebidas: el destructor, conservador (Valera y otros: 2009). Es en virtud de este doble atributo, como se concibe su papel de intermediario entre la personalidad cultural y la individualidad grupal, la vida y la muerte; como también entre los mundos Hanan Pacha y Ukhupacha, por lo que, se puede le considerar siendo Dios y Ancestro a la vez.
En resumen diremos que el Inka es la razón del nacimiento del ego seminal andino, en que se sustenta la pasión y la querencia propia de una Raza.

viernes, 27 de enero de 2012

WIRACOCHA



Sabemos por los datos históricos de algunos cronistas que en el Khosko yacía instalado, en pleno Awcaypata, el suntuoso templo de  Wiracocha. El Awcaypata es el centro de la identidad social andina, y por ello, en tiempos pre-hispánicos fue concebido como un Lago primordial en que se podia encontrar miniaturas de animales y hombres a manera de una métafora de la vida completa del mundo, es alli donde el templo de Wiracocha descansaba , quiza evocando ciertos mitos pre-solares.
la figura de Wiracocha tiene sentidos múltiples en la tradición oral de los pueblos andinos, que es menester saber distinguir en los diferentes casos donde se emplea, a veces se le asocia a Pachacamac, a Pariacaca, a Manko Cápac; a veces se muestra como un ordenador ritual del mundo, como generador de los seres y otras como un reformador; esto hace imposible una definición general del mismo. No obstante, se puede observar que su nombre, según Valera: dios inmenso, denota en todos los casos la noción de fundamento ,pues se halla intimamente relacionado a los procesos fundacionales, por ello sospechamos que el significado de la idea de Wiracocha se extenderia al orden cósmico, se trataría de un principio vital y, por consiguiente, expresaria la nocion de estabilidad de la vida


Para el presente artículo estimamos preferible evitar el empleo de una nomenclatura general al momento de tratar el panteón andino. Ya que el carácter cultural del área civilizatoria en mención es muy variable, en tanto carácter étnico y territorial se refiere, optamos por esto concentrarnos en espacios diferenciados de acuerdo a la zona regional. Desde aquí podemos decir que encontramos una interesante similitud estructural y funcional entre dos mitos difundidos en dos zonas del Sur andino; “Chaskaqocha[1]” en la cuenca correspondiente al rio Vilcanota, y “Wiraqocha” en el Qollao (Urbano). Los dos mitos[2] mencionados estan construidos bajo la siguiente forma:

EL ANCIANO (A)
LA DONCELLA (D)
1.- A forma una proto humanidad.
1.- un joven pobre se lamenta
2.- A llega a un pueblo rebelde al anochecer.
2.- D tiene curiosidad por este lamento y baja del cielo al anochecer.
3.- A se encuentra con un hombre generoso y su esposa embarazada.
3.- D se enamora del joven.
4.- A se revela como un dios.
4.- D confía al joven que es una estrella y que su padre es un dios.
5.- A se lamenta de la rebelión.
5.- D le confía una riqueza y un secreto. el joven rompe el secreto.
6.- A aconseja que el hombre generoso se vaya de allí con su familia.
6.-¿?
7.-  A aconseja no mire para atrás.
7.- ¿?
8.- la familia y animales huyen al amanecer hacia la cima de un monte.
8.- D huye al cielo en un ave.
9.-  brota la substancia que oculta a la proto humanidad en el subsuelo.
9.- la riqueza vuelve al lago de donde salió.
10.-  un hijo del anciano se revela y es expulsado.
10.- ¿?
11.- la familia bondadosa  y sus animales son petrificados.
11.- el ave y los animales quedan petrificado en la orilla del lago.
12.- se generan las criaturas.
12.- la princesa vuelve en las noches para curar a los animales.

En el ritmo de estos, podemos notar el sentido básico de todo mito sobre el origen de la vida, en tres momentos: a) la permanencia y descenso de un principio divino anterior a la manifestación del mundo; b) la existencia del mundo apartir de una ruptura con el orden, en este caso la falta contra una ley y una promesa; y finalmente el retorno del principio divino y su correspondiente hierofania. Esta base fundamental del mito es posible ubicarla de modo general en varias zonas del orbe; veamos el ejemplo de Tasmania con el mito de la estrella y Victoria-Australia con el mito del anciano (Frazer: 1986), tradiciones que por cierto guardan mucha semejanza con nuestros mitos:

EL ANCIANO (B)
LA ESTRELLA (E)
1.- en el momento de la creación, una serie de jóvenes, todos ellos en estado de inacabamiento, se hallan sentados en tierra, en medio de las tinieblas. Un anciano levanta la mano hacia el sol que ante esto calentó la tierra y vino la luz.
1.- mi padre y mi abuelo vivian hace mucho tiempo en un país, no tenían fuego.
2.-. el anciano ve que la tierra está llena de serpientes.
2.- dos tipos negros llegaron y se echaron a dormir a los pies de la colina de mi país.
3.- da a su amable hija una vara para matar serpientes (azada).
3.- sobre la cima de una colina fueron vistos por mi padre, sobre la cima de la colina se les vio de pie: lanzaron fuego semejante a una estrella y fue a caer entre los hombres negros de mi pueblo.
4.-¿?
4.- ¿?
5.- ¿?
5.- ¿?
6.- ¿?
6.- ¿?
7.- ¿?
7.- ¿?
8.- ¿?
8.- ¿?
9.- la vara se rompe de donde sale el fuego.
9.- Estos se asustaron , echaron a correr, todos; y después de un rato volvieron, se apresuraron a hacer fuego con madera;
10.- el fuego es robado por un ave
10.- ¿?
11.- la hija logra reponer el fuego
11.- No se perdió el fuego ya más en nuestra tierra;
12.- vuelve al cielo junto a su padre (planeta jupiter).
12.- Los dos tipos negros estan en las nubes, en las noches claras se les ve como dos estrellas. Ellos trajeron el fuego a mis padres.

Como hemos visto, los elementos descritos aquí conservan cierta correlación respecto a la concepción de los procesos cosmogónicos, sobre todo entre los mitos A/B y D/E. Es posible que la razón de tales coincidencias aluda en cierto modo a una mentalidad común y quizá a una historia común. Por ejemplo los símbolos del lago y la mujer como matriz cósmica y fuente inagotable de toda energía, insinúan que tratamos con elementos procedentes de una cultura de la azada o de tipo lunar y matriarcal, que según Imbelloni (1953:107) “formaría una de las capas antiguas que sirven de pedestal” a la zona andina. Por otro lado la "virilidad incorpórea" de las estrellas fijas nos muestra una concepción opuesta más cercana al “ciclo del Bumerang”, cultura mantenida hasta hace poco en la región de Australiana de Victoria, donde la divinidad era el Luna masculino, fusionado con el señor del cielo. De aquí podríamos inferir que el anciano a que se hace mención en el mito este asociado a un símbolo luminoso, pero no solar, por lo que podría tratarse de un planeta o una constelación, quien seria el dios de la sabiduría y guardián de la vida. Creemos que tales son los ecos de los símbolos condensados.

Pero hay más. Aunque se pueda evidentemente interpretar estos mitos de diversas maneras. Es muy significativo, a este respecto, que los lagos, en los andes, estén asociados a las Sirenas, las que encantan los instrumentos musicales en luna llena, lo mismo se cuenta sobre el toro de oro que emerge del subsuelo noche de luna llena; que significa una irrupción del mundo subterráneo en el contexto semántico del mito. Bajo este aspecto ctónico es que podríamos situar el origen de los mitos durante el neolítico, periodo en que se encuentran casi exclusivamente ídolos femeninos y además indicios de un matriarcado, asociada a la fertilidad del ámbito telúrico como muerte y resurrección.

la figura de Wiracocha tiene sentidos múltiples en la tradición oral de los pueblos andinos, que es menester saber distinguir en los diferentes casos donde se emplea, a veces se le asocia a Pachacamac, a Pariacaca, a Manko Cápac; a veces se muestra como un ordenador ritual del mundo, como generador de los seres y otras como un reformador; esto hace imposible una definición general del mismo. No obstante, se puede observar que su nombre, según Valera: dios inmenso, denota en todos los casos la noción de fecundador, pues se halla intimamente relacionado a los procesos fundacionales, por ello sospechamos que el significado de la idea de Wiracocha se extenderia al orden cósmico, se trataría de un principio vital y, por consiguiente, expresaria la nocion de estabilidad de la vida.
Ahora bien, esta idea del mito A, como ya lo hemos dicho, creemos está asociado a la fecundidad, siendo el lago y la mujer la “madre’ y el anciano, que desempeñaria el papel “paternal”; y ello es igualmente equivalente para el mito D donde se produce una hierogamia entre el principio masculino y femenino, intercambio que situa a la mujer como siendo a la vez masculina , es decir en la parte de arriba, y al varon como siendo femenino; evidentemete esta forma del mito corresponde a un pueblo con influencia de cultura posterior, asociada posiblemente al ciclo de la azada como vemos en su equivalente (mito B).

Por otra parte, es posible interpretar el mitema 09 como una nocion que refleja orden, medicion y expansión del cosmos a partir del “caos”; el polo tenebroso de la existencia estaría figurado como la proto-humanidad, mientras que el polo luminoso, vendría a ser el hombre bondadoso, como primer hombre del mito A en el mitema 03, ya que en los andes los vivos nacen de los muertos (Churata; 2011) “puesto que es su influencia la que efectivamente ilumina ese ‘caos’ para sacar de él el ‘cosmos’…” (Guenon: 23).

La expansión de las aguas, también hemos de encontrarla figurada en el simbolismo incaico de Sumaq ñusta (Valera: 2009) que contiene una similitud estructural con el mito D, el cual podría estar referido al mismo tiempo al tejido de la araña (Laurenchi; 2011) y al caminar del dios (Best: XXX) en el ukhupacha.

El báculo del anciano[3] como atributo divino, con el cual genera las aguas (los mundos de abajo y aquí), también podría estar en relación al simbolismo del campo cultivado, en virtud de una cierta equivalencia del simbolismo del ciclo de la azada; siendo asi el baculo un instrumento agrícola. Por otra parte es posible que este mismo artefacto haya sido remplazado por un bastón de ritmo de entrechoque, cabezas colgantes y una lanza en otras zonas con influencia del ciclo Bumerang y ciclo del arco.




[1]  Los informantes del mito de Chaskaqocha habitan actualmente en las microcuencas de Lamay de la provincia de Calca y Patacancha en la provincia de Urubamba del departamento del Cusco. Un caso parecido hallamoslo en el distrito de Ocongate, relacionado con el mito de la Aparicion del señor de Qoylluriti. Ver Anexo.
[2] El entramado semántico y mitemico que contemplan estos elementos orales, se hallan actualmente difundidos de modo generalizado en la cordillera andina, claro con variaciones estilísticas y muchas veces incompletas, bajo la figura de un ente que fecunda lagos. Ver flores:XXX; Marzal:XXX ; Morote:XXX.

[3] “… el anciano había plantado un bastón en el patio de la casa donde se celebraba la boda . el agua salió del agujero hecho por el bastón…” (Morote: XXXX)